Lo acojonante de encontrarte en un punto de inflexión en tu vida es poder observar todo lo que dejaste en el camino y darte cuenta de que las cosas que todavía llevas contigo están ahí por alguna razón y a la vez sentir la incertidumbre que produce el enfrentarte a un camino no trazado.
Octubre 2006
16 Octubre, 2006
12 Octubre, 2006
Porque huir de los problemas no garantiza que se solucionen. Porque volver no ha hecho más que hacerlos crecer. Porque renegar de las personas que te quieren y te han hecho feliz en algún momento no es más que renegar de uno mismo, yo reabro las heridas del pasado, la vuelta del amor castuo. Porque alejarte de una persona puede conseguir que sientas algo más cercano hacia ella, yo reabro las heridas del pasado, la vuelta del amor romántico.
Ha llegado la hora de terminar lo que un día se empezó y no se acabó. Antes de volver a empezar hay que terminar. Poner las cartas sobre la mesa puede ser una buena estrategia, la destrucción no ha de ser total. Siempre hay cosas que merecen ser salvadas por su fragilidad y el sentido que otorgan a todo lo que las rodea; otras, sin embargo, parecen indestructibles ante todo ataque y cuando te enfrentas de nuevo a ellas no puedes hacer más que reconocer que las amaste y has intentado destruirlas porque no podías poseerlas. A veces el odio no es más que un amor mal interpretado.
Tras el asesinato, el asesino conserva sólo tres fotos, delirios de un asesino fetichista o melancólico. Tres fotos con una historia no escrita al reverso, tres historias grabadas a fuego en la nuca del asesino. Tres fotos y tres historias que explican casi una vida, su anterior vida y puedo que mucho de su vida actual. Porque no podemos escapar del pasado dejo que la sangre del anterior tiempo vuelva a fluir y alimentarme.
9 Octubre, 2006
Aunque muchas cosas están cambiando, no tengo musa. Como el autor romántico, sin dolor no hay obra.
A mi me mueven otras cosas menos bohemias aunque puede que igual de imposibles. No busco el dolor ni escapo de él. Mi musa se llama libertad, una vez libres seremos felices porque elegir nos hace serlo. Mi musa tiene cuerpo de humo porque no puedes abrazarla pero si sentirla. Mi musa no promete nada, es más advierte de una lucha constante, el humo no es algo que puedas guardar por siempre. Ahora puedo sentir a mi musa, me circunda y me llena por dentro, la vuelta del amor castuo.
Siempre creí que en presencia de su musa, el autor, guiado por la felicidad que le embarga, crea sus mejores obras. Ahora entiendo que no es la musa lo que le inspira, es la frustración que le produce su naturaleza intermitente lo que guía su pluma. Las obras más oscuras de un autor son las que muestran su alma. Cuando alguien no siente más que felicidad no hay tiempo para otras cosas y todo lo que se dice suele estar adulterado. El deseo nos hace ser nosotros mismos. Cuando creemos tenerlo todo no hay deseo, todo lo que era potencia se ha convertido en acto.
Todo éste tiempo pasado ha sido una persecución, un deseo continuo que no ha hecho más que inspirar unas cuantas líneas de dudoso valor. Llega el tiempo de convertir la potencia en cinética y observar el movimiento de las cosas desde dentro. La vuelta del amor castuo.