Cuando hay silencio me pregunto si algo de lo que hago en la vida merece la pena, la mayor parte del tiempo parece que todo las decisiones inducido por una fuerza exterior que no puedo controlar. Cuando intento saber porqué hago las cosas me encuentro sin respuesta, al menos para aquellas que tienen algo más de relevancia.

Supongo que será aquello del destino que hace que no decidamos por cosas, pero el hijo puta del destino me está amargando un poco. En lo que va de año he perdido a casi todas mis amistades y con las que quedan tengo cada vez menos contacto, por dejadez mía y suya, supongo que todos tenemos nuestra vida y no podemos estar encima de nadie preguntándole porqué hace las cosas que hace y qué es lo que le pasa y cómo se encuentra en cada momento. Sólo espero que sea verdad aquello de que las amistades que quedan después de los malos momentos son las mejores. Creo que sólo conservo una amistad verdaderamente buena y de la que puedo decir que no me gustaría para nada perder y me jode porque poco a poco nos vamos separando y me siento impotente porque no puedo hacer nada para remediarlo.