Como ya apuntaba uno de los más viejos actores que ha dado el cine y el teatro español, cada cosa tiene su momento y cada momento tiene su cosa.

Ahora ha llegado el momento de que empiece a jugar a ganar, de abandonar el fracaso como forma de vida. De mirar las cartas de mi adversario y dejar ver las mías, de dejarme ver y hacerme notar, de ir un paso por delante, de vivir por encima, de no callar, de decirlo todo, de decir “te quiero” y “te odio”, de dejar que alguien me quiera y querer a alguien, en fin, de jugar todas mis cartas y no guardarme ninguna para después.

Como alguien me dijo: “en la vida hay que jugar para ganar y quien no juega, no gana”. Ahora entro en la partida, iré derrotando uno a uno a mis oponentes, hasta quedarme solo, solo ante el peligro, ante ella. ante ella y todo lo que la rodea, todo lo que me rodea cuando estoy con ella. Quiero experimentarlo todo, sentir lo bueno y lo malo y eso sólo se consigue jugándosela.