Siempre que se juega a las cartas hay que tener en cuenta que no siempre te llegan las cartas que deseas, o a lo mejor llegan las que deseas pero no en la forma que quieres.

Ahora me encuentro ante una jugada complicada, tengo casi asegurada una jugada, pero acaba de llegar una carta que me hace dudar que jugada utilizar.

Haga lo que haga alguien va a salir perdiendo, o peor aún, haré daño a alguien. No me pueden hacer elegir, no es una cosa como elegir si hoy tomas café descafeinado de sobre o máquina, son sentimientos que llevan mucho tiempo dentro de mí, a veces pienso que demasiado. uve que darles salida en su momento y ahora sufro las consecuencias de guardarme todo. Ojalá pudiera decir que saldré airoso, pero mucho me temo que no será así.  Ambas jugadas son iguales para mí, pero darle preferencia a una u otra dudo que fuera complaciente para ambas. No quiero hacer daño a nadie.