Porque huir de los problemas no garantiza que se solucionen. Porque volver no ha hecho más que hacerlos crecer. Porque renegar de las personas que te quieren y te han hecho feliz en algún momento no es más que renegar de uno mismo, yo reabro las heridas del pasado, la vuelta del amor castuo. Porque alejarte de una persona puede conseguir que sientas algo más cercano hacia ella, yo reabro las heridas del pasado, la vuelta del amor romántico.

Ha llegado la hora de terminar lo que un día se empezó y no se acabó. Antes de volver a empezar hay que terminar. Poner las cartas sobre la mesa puede ser una buena estrategia, la destrucción no ha de ser total. Siempre hay cosas que merecen ser salvadas por su fragilidad y el sentido que otorgan a todo lo que las rodea; otras, sin embargo, parecen indestructibles ante todo ataque y cuando te enfrentas de nuevo a ellas no puedes hacer más que reconocer que las amaste y has intentado destruirlas porque no podías poseerlas. A veces el odio no es más que un amor mal interpretado.

Tras el asesinato, el asesino conserva sólo tres fotos, delirios de un asesino fetichista o melancólico. Tres fotos con una historia no escrita al reverso, tres historias grabadas a fuego en la nuca del asesino. Tres fotos y tres historias que explican casi una vida, su anterior vida y puedo que mucho de su vida actual. Porque no podemos escapar del pasado dejo que la sangre del anterior tiempo vuelva a fluir y alimentarme.