Parece ser que, utilizando los nuevos materiales con los que obtenemos un rendimiento del 45% (lejos de los bajos rendimientos actuales) y colocando estratégicamente unos campos solares en las zonas de mayor irradiación solar del planeta. Es decir, en los mayores desiertos del mundo donde las nubes no cubren grandes superficies durante mucho tiempo.

En el mapa se muestran en escala de colores la irradación solar por metro cuadrado en el planeta siendo las zonas rojas las de mayor irradación y las zonas azules las de menor irradación.

Los puntos negros muestran las zonas donde los campos solares tendrían un mayor rendimiento, zonas que casualmente coinciden con los mayores desiertos del mundo que por azares de la vida (o por la nula rentabilidad que ofrecen a sus países) son zonas de libre explotación internacional ¿Por qué no hacerlo? ¿Nos asusta que el mercado energético caiga y los precios de la electricidad tengan que subir desmesuradamente para mantener las ganancias de las empresas energéticas?

 De todas formas no creo que estos campos energéticos cubran más que la demanda primaria, es decir, la energía empleada en la industria y la energía a nivel local. El trozo de pastel más jugoso sigue estando en el trasporte donde se emplea la mayor parte de los derivados petroleros del mundo.